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BARRESPI · DEFENSA LEGAL

Términos y Avisos Legales

Qué es y qué no es este sitio, cuándo nace —y cuándo no— una obligación del Despacho, y qué protege la ley aunque no exista contrato.

Versión 1.0 · Vigente a partir del 21 de julio de 2026 · Sitio: barrespiabogados.com

1. Qué es este sitio (y qué no es)

Este sitio es un medio de presentación y contacto del despacho Barrespi Abogados. Su contenido —artículos, descripciones de áreas, herramientas de consulta y respuestas del asistente— tiene fines exclusivamente informativos y de divulgación general.

Nada de lo publicado en este sitio constituye asesoría jurídica sobre un caso concreto, ni sustituye la consulta con un abogado. El derecho mexicano cambia, se interpreta de formas distintas según el tribunal y la entidad federativa, y depende por completo de los hechos y las fechas de cada asunto. Un contenido general no puede saber si a usted le aplica.

La información publicada se elabora con cuidado, pero no se garantiza que esté vigente ni que resulte aplicable al momento en que usted la lee. Ninguna de nuestras publicaciones debe entenderse como una promesa, una opinión legal formal ni un dictamen.

2. Cuándo nace —y cuándo no— la relación abogado-cliente

No se crea una relación abogado-cliente por el solo hecho de:

La relación abogado-cliente nace únicamente cuando concurren las tres cosas siguientes:

  1. usted solicita un servicio jurídico concreto;
  2. el Despacho acepta expresamente prestarlo, después de revisar que no exista conflicto de intereses y que contamos con la competencia técnica para atenderlo; y
  3. se documenta el encargo por escrito —carta de asesoría o contrato de prestación de servicios profesionales— con firma de ambas partes.

El alcance de lo que el Despacho llegue a asumir se determina única y exclusivamente en ese documento firmado, y no en esta página, ni en correos, mensajes, llamadas o reuniones previas. Una carta de asesoría ampara una orientación o una opinión puntual y no comprende representación, elaboración de escritos, seguimiento del asunto ni vigilancia de plazos. Si el asunto requiere un análisis de fondo, gestiones ante autoridad o defensa en juicio, eso es un encargo distinto que sólo queda contratado al firmarse el contrato correspondiente: no se comprende, ni siquiera de forma tácita, en ninguna consulta, entrevista, valoración o análisis previo, se hayan cobrado o no.

Las etapas previas no obligan al Despacho. Las consultas, entrevistas, valoraciones preliminares y análisis de viabilidad —cobrados o gratuitos— son actos previos y exploratorios, dirigidos a que ambas partes decidan si conviene contratar. No generan encargo, ni obligación de aceptarlo, ni de continuar, ni de dar seguimiento, ni de vigilar plazos, y el Despacho puede no aceptar el asunto sin expresar causa.

3. La regla del silencio: si no le confirmamos, no somos sus abogados

Éste es el punto más importante de esta página, y le pedimos que lo lea dos veces.

Si usted nos escribe y no recibe de nuestra parte una aceptación expresa y por escrito, debe entender que NO tomamos su caso. No espere. No asuma que «ya está en manos del abogado». Busque de inmediato otro abogado, porque los plazos legales siguen corriendo y vencen aunque nadie le avise.

Ésa es la única regla que usted necesita, y es absoluta: sin aceptación expresa y por escrito, la respuesta es NO. De ella se siguen tres consecuencias que le conviene tener claras:

Nada de lo dicho en esta página constituye oferta, promesa de servicio ni compromiso de atención, y no genera obligación alguna del Despacho frente a quien no ha celebrado con él un contrato o carta firmados. Si su asunto tiene fecha límite, la única conducta prudente es acudir de inmediato con un abogado —el que usted elija— sin esperar respuesta nuestra.

Ninguna opinión preliminar que se le llegue a expresar por correo, teléfono, mensajería o en una entrevista —por ejemplo, «parece que no hay caso» o «eso ya prescribió»— constituye dictamen, y se emite sin haber revisado el expediente y sin responsabilidad. Si lo que usted necesita es una opinión en la que pueda apoyarse para decidir, deberá solicitarla y, en su caso, se formalizará por escrito con su alcance delimitado.

4. El secreto profesional y el impedimento por conflicto

Que de su mensaje no nazca una relación abogado-cliente no significa que lo que usted escriba quede desprotegido. La ley y las reglas de ética profesional de la abogacía imponen al abogado dos deberes que operan con independencia de que exista contrato, de que se cobre o no, y de que el asunto se acepte o se rechace:

  1. Secreto profesional. Es un deber legal —sancionado incluso penalmente— que ampara lo que se comunica al abogado con motivo de su profesión, así como el hecho mismo de la consulta. No depende de que este sitio lo diga ni de que el Despacho lo asuma: rige de todos modos.
  2. Impedimento por conflicto de intereses. Las mismas normas impiden al abogado intervenir después en contra de quien le confió información que pudiera resultarle significativamente perjudicial en ese mismo asunto o en otro sustancialmente relacionado.

Alcance y límites de lo anterior. Estos deberes se rigen por la ley y por las reglas de ética profesional aplicables, y se aprecian conforme a ellas; este apartado los describe, no los amplía, y no crea a favor de quien consulta ningún derecho adicional frente al Despacho. En particular, no surge impedimento alguno cuando se remite información no solicitada, o que excede lo necesario para valorar el asunto, o meramente genérica e insuficiente para identificarlo, ni cuando el envío se hace con el propósito de generar el impedimento —maniobra conocida: contarle el caso a un abogado para dejarlo inhabilitado frente a la contraparte—. Cuando el impedimento afecte sólo a un integrante del Despacho, los demás podrán intervenir adoptando medidas de aislamiento de la información.

Por eso le pedimos moderación en el primer mensaje. Cuéntenos lo necesario para ubicar la materia y saber si podemos ayudarle; guarde el detalle íntimo y los documentos para la entrevista. Entre más información sensible recibamos antes de saber si podemos tomar el asunto, mayor es el riesgo de que un conflicto de intereses termine dejando sin abogado a usted o a otra persona. Es una precaución a su favor.

El detalle de cómo tratamos su información está en el Aviso de Privacidad.

5. No garantizamos resultados

El Despacho no promete ni garantiza el resultado de ningún asunto. No podemos, y quien se lo prometa le está faltando a la verdad: el resultado de un litigio no depende sólo del trabajo del abogado, sino de la decisión de un tribunal o de una autoridad.

En los asuntos que llega a aceptar, el Despacho asume, por regla general, una obligación de medios: aportar conocimiento técnico y dedicación profesional, no un desenlace. Qué obligaciones concretas asume en cada caso, con qué alcance y con qué límites, se define exclusivamente en el contrato o carta que se firme, y no en esta página.

Por la misma razón, cuando este sitio menciona experiencia o trayectoria, lo hace para describir formación y práctica, no para sugerir que su caso obtendrá un resultado semejante. Cada asunto es distinto y ningún antecedente anticipa lo que ocurrirá en el suyo.

6. No ofrecemos influencias

El Despacho no ofrece, insinúa ni acepta gestionar asuntos por vías distintas de las jurídicas. No tenemos —ni afirmamos tener— capacidad de influir personalmente ni por conducto de terceros en jueces, magistrados, fiscales, servidores públicos o autoridades administrativas.

Si alguna persona le ofrece resultados «por contactos» invocando el nombre de este Despacho, no es de los nuestros: le pedimos que nos lo informe de inmediato.

7. Competencia: lo que sabemos hacer y lo que no

Las reglas de la profesión impiden al abogado aceptar asuntos para los que carece de preparación técnica. Cuando un asunto excede la especialidad del Despacho, la salida es alguna de estas tres, y queda constancia de ella en el documento que se firme:

Cuando este sitio describe áreas de práctica, lo hace conforme a la formación y experiencia reales de sus integrantes. No nos anunciamos como especialistas certificados en materias en las que no contemos con la constancia académica que lo acredite.

8. Molly: alcance y límites del asistente

«Molly» es un asistente automatizado, basado en inteligencia artificial, que ofrece información legal general y orientación sobre a qué área corresponde su consulta. Al usarlo, usted acepta lo siguiente:

Si el asistente le sugiere contactarnos, hágalo por los canales oficiales del sitio. Molly nunca le pedirá dinero, contraseñas ni datos de tarjetas.

9. Plazos: el reloj no se detiene

Casi todos los derechos tienen plazos fatales para hacerse valer —de días, en materia de amparo y en recursos administrativos y fiscales— y una vez vencidos, ya no hay nada que hacer, tenga usted la razón o no.

Enviar un mensaje por este sitio, escribir por WhatsApp o conversar con Molly no interrumpe, no suspende ni amplía plazo alguno. Sólo la presentación efectiva del escrito ante la autoridad competente produce efectos.

El cómputo y la vigilancia de plazos corren por cuenta de usted mientras no exista un contrato o carta firmados que expresamente los comprendan. Si su asunto tiene una fecha límite próxima, no espere respuesta de este sitio: acuda de inmediato con un abogado. Ninguna comunicación dirigida al Despacho traslada a éste esa carga.

10. No buscamos clientes acosando a nadie

El Despacho no se dirige a personas afectadas por accidentes, siniestros, detenciones u otros hechos para ofrecerles representación, ni por sí ni por medio de terceros, gestores o intermediarios remunerados. Tampoco ofrecemos servicios a quien ya cuenta con abogado con el propósito de que lo cambie.

La publicidad de este Despacho se limita a dar a conocer quiénes somos, qué materias atendemos y cómo contactarnos. Si alguien lo aborda invocando nuestro nombre y presionándolo para contratar, no actúa por nosotros; le agradeceremos que nos lo informe.

11. Uso del sitio, enlaces y áreas privadas

12. Propiedad intelectual

La denominación «Barrespi Abogados», su escudo, logotipos, diseño, textos, imágenes, bases de datos y herramientas de este sitio están protegidos por la legislación en materia de propiedad intelectual e industrial. Se permite la consulta, impresión y cita parcial con fines personales, académicos o profesionales, siempre que se indique la fuente y la dirección del sitio. Queda prohibida su reproducción total con fines comerciales, su modificación y su explotación sin autorización escrita.

13. Limitación de responsabilidad

En la medida que permite la ley, el Despacho no responde por daños derivados de: (i) decisiones que usted tome con base únicamente en el contenido general del sitio o en respuestas del asistente, sin habernos consultado formalmente; (ii) la información que usted nos remita sin habérsela solicitado, o el hecho de que un mensaje no llegue, no se lea o no se atienda oportunamente; (iii) el vencimiento de plazos en asuntos que no hayamos aceptado por escrito; (iv) interrupciones, fallas o falta de disponibilidad del sitio o de terceros proveedores; (v) el contenido de sitios enlazados; ni (vi) el uso indebido de credenciales por parte de sus titulares.

Tratándose de los asuntos que sí aceptamos, respondemos de nuestra actuación profesional en los términos del contrato celebrado y conforme a la ley aplicable. Nada de lo dicho en esta página amplía esa responsabilidad más allá de lo que ese contrato y la ley establecen, ni crea obligaciones frente a quien no es cliente del Despacho.

14. Las reglas que obligan a todo abogado

El ejercicio de la abogacía está sujeto a deberes que no fija cada despacho a su gusto: los impone la ley, y son los mismos para todos. Son, en esencia, lealtad al cliente, competencia y diligencia, información veraz, independencia frente a los intereses ilegales de quien contrata, secreto profesional y evitación de conflictos de intereses.

Éste es el marco en el que entendemos y ejercemos la profesión. Ahora bien, cómo se traducen esos deberes en un asunto concreto —con qué alcance, con qué límites y con qué obligaciones recíprocas del cliente— es precisamente lo que se pacta en el contrato o carta que se firma. Ahí están escritos, uno por uno y en lenguaje llano: quién decide qué, qué comprende y qué no comprende el encargo, cómo opera el secreto y sus excepciones, qué ocurre si aparece un conflicto de intereses, en qué casos puede terminarse la relación y qué se entrega al terminar.

Alcance de este apartado. Lo anterior es una descripción informativa de las reglas que rigen a la profesión. No constituye oferta al público, promesa, garantía ni compromiso del Despacho, y no genera obligación alguna frente a quien no ha celebrado con él un contrato o carta firmados. Las obligaciones del Despacho nacen, existen y se aprecian única y exclusivamente conforme a ese documento y a la ley aplicable.

Puede pedir el modelo de contrato o de carta antes de decidir si contrata: preferimos que lo lea con calma y pregunte lo que quiera.

15. Ley aplicable y jurisdicción

Estos términos se rigen por la legislación aplicable en los Estados Unidos Mexicanos. Para la interpretación y cumplimiento de este documento, las partes se someten a los tribunales competentes del domicilio del Despacho, renunciando a cualquier otro fuero que pudiera corresponderles por razón de su domicilio presente o futuro.

Podemos modificar estos términos en cualquier momento; la versión vigente será siempre la publicada en esta dirección, con indicación de su versión y fecha.